El rey del mal gusto del cine

El rey del mal gusto

Unos lo conocen por ser el rey del mal del cine gusto en el séptimo arte cuando dirigió Pink Flamingos, otros por dirigir el famoso musical Cry Baby, dos historias totalmente distintas surgidas de la misma cabeza.

A día de hoy, John Waters se ha establecido como un director ácido pero con buenas resultados en las taquillas, dirigió más de una docena de películas y actuó en otras tantas, así que decir algo sobre John Waters que no se haya dicho es harto complicado, por lo que me voy a centrar en algunas de sus citas.

Frases célebres de Jhon Waters

“Durante un tiempo, estuve trabajando en una cárcel. Enseñé mi película Pink Flamingos a un grupo de asesinos convictos. Su conclusión fue: ‘Dios mío, estás mal de la cabeza”.

“Para mi, el mal gusto es todo lo que concierne al entretenimiento […]. Para entender el mal gusto hay que tener muy buen gusto. Un buen mal gusto puede ser creativamente nauseabundo pero debe, al mismo tiempo, aludir a ese retorcido sentido del humor universal”.

“Hay demasiados gays. Antes éramos especiales. Abunda la corrección política alrededor del tema. ¿Por qué no puede haber villanos gays?”.

“La moraleja en mis películas es: ocúpate de tus asuntos. Tú no sabes lo que causó que alguien actuara como lo hizo. Hasta que lo sepas y hayas oído toda la información, no te metas”.

“Los católicos tienen una vida sexual más extrema porque se les enseña que el placer es malo. ¿Quién piensa que es normal ponerse de rodillas frente a un hombre desnudo crucificado? Es como estar en un bar de estética leather”.

“Nunca trabajaré en un reality porque no me gusta mofarme de la gente. Yo admiro a la gente que retrato en mis películas. Te estoy invitando a que te adentres en su mundo. Nunca te pido que los desprecies”.

“Mi director favorito es, sin duda, Pedro Almodovar. Además, ha logrado que su hermano sea su distribuidor. Es un tío listo”.

“No puedo evitarlo: me gusta estar entre asesinos, violadores y corruptores de menores”.

Así es John Waters, directo a la yugular, sin pelos en la lengua.